Desperté del sueño tendida frente al Mar y el Cielo.
Pensaba en los paralelismos existentes entre ellos.
Tan inmensos, tan hermosos, fundidos juntos en el horizonte.
El Mar me mecía en sus olas, el Cielo me acunaba en sus nubes.
Entonces enfurecieron expresando toda su rabia.
Uno gritaba corrientes, otros soplaba vientos,
Uno en forma de tormenta, otro en forma de tempestad.
Y así en el Mar como en el Cielo, luego llego la calma.
Uno perdiéndome en su profundidad, otro elevándome en su altura,
y entre ellos siempre yo, viviendo mi propio sueño...

